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La Política migratoria en Japón

La Política migratoria en Japón

Yukari Hojo

Universidad Setsunan, Japón

Cuando el gobierno japonés se refiere a una persona con pasaporte de otro país utiliza siempre el término “extranjero” y hasta ahora ha evitado referirse a un “inmigrante”. Pero al mismo tiempo no se ha producido una información oficial suficientemente exhaustiva acerca de los residentes en Japón nacidos en el extranjero. Es evidente que el gobierno ha rehuido elaborar una política de integración de esta población. En contraste, se ha concentrado en restringir y controlar la inmigración.

 

Sin embargo, la infraestructura social de Japón, que mantuvo una tasa reducida de inmigración durante el periodo de crecimiento económico sostenido (1955-1991), actualmente se encuentra en proceso de transformación. Hasta ahora las entidades que han atendido a, y batallado con, las necesidades de los residentes extranjeros han sido los gobiernos locales de cada prefectura y ciudad. El gobierno central apenas ha comenzado a reconocer la necesidad de un vuelco en la política migratoria y de residencia de cara a las bajas tasas de crecimiento de la población y su envejecimiento a pesar de que sabe que dentro de 50 años la población total del país se reducirá en 41.3 millones, dos terceras partes de la actual y que en 30 años 38.8 millones de personas mayores de 65 años vivirán en el país.

Otro aspecto de la política de inmigración japonesa que comienza a verse presionada a cambiar es la baja tasa de aceptación de refugiados políticos o por catástrofes naturales. Pronto, el gobierno se verá obligado a enfrentar la necesidad de un programa de inmigración laboral. A pesar de una política de rechazo de trabajadores no especializados en el mercado laboral, hoy pueden identificarse tres ámbitos conflictivos en esta política: el de los llamados Nikkeijin, los descendientes de japoneses que emigraron a Sudamérica hace un siglo, en especial brasileños y peruanos, el de los aprendices que trabajan en el país bajo un programa de entrenamiento y el de los residentes irregulares.

Muchos gobiernos locales están tratando de enfrentar esta problemática a través de una política integral que se conoce como “Tabunka Kyosei” (convivencia multicultural). En el centro de esta política están “los inmigrantes” en el más amplio sentido de la palabra, es decir, que incluye a inmigrantes nacionalizados o a ciudadanos con alguno de los padres extranjero, a pesar de que algunos gobiernos locales siguen utilizando el término “residente extranjero”.

No obstante estos cambios, el gobierno japonés no parece estar preparado para iniciar una política integral de inmigración. En estas circunstancias, el establecimiento de la Asociación Japonesa de Estudios de Política Migratoria parece oportuno.

Fuente: http://reformacom.typepad.com/otra_tierra/2012/12/la-pol%C3%ADtica-migratoria-en-jap%C3%B3n.html

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